miércoles, 29 de octubre de 2008

Padres, hijos

Yo siempre he mantenido que dos machos en el mismo territorio acaban peleando... es una simple cuestión biológica.
En mi caso, en mi casa, sólo se desarrollaron dos machos (otros quedaron en el camino): el macho adulto -ya anciano- y el macho joven ...¿ya adulto?
Una relación con un padre es fácil-difícil. Es recelo-confianza. Es cariño-rechazo. Parece condenada a una dualidad que por sí misma mantiene el equilibrio.
No conozco a ningún hijo que haya seguido fielmente y sin un punto de rebeldía las indicaciones de su padre. Así como tampoco conozco a ningún hijo que reniegue de su padre -aquí cabe decir la salvedad de : su padre en conciencia, sin entrar en disquisiciones de padre natural, de adopción, etc... sino aquel quien asumió en su día el rol; sea como fuere-
Por tanto, quien algo te dio por gusto o pesar, quien algo te enseñó y te reveló, quien, a la postre, ha marcado en positivo o negativo una parte importante de tu cliché en la vida; no pasa de puntillas por ella.


Mi padre, ya anciano... lucha? por su vida, por su conciencia, por su único nexo de unión a una dinámica que le pasó por encima hace tiempo; en una cama de hospital, donde lo poco que le queda es la luz del día desde una ventana, las luces de la noche desde la misma... y el roce cariñoso de la piel de otra piel que quiere trasladarle afecto.
Gracias a quien así lo siente...


Ya os contaré más.

PpPeri

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